Ayudar a los mas pequeños en un proceso de separacion

Los procesos de separación y divorcio han pasado a ser algo habitual. El momento de crisis económica en el que nos encontrarnos ha acrecentado los problemas de pareja y estos problemas

En la mayoría de los casos, suelen terminar en separaciones, existiendo cada vez más, un mayor número de niños implicados en la separación de sus padres.

Ante la existencia de problemas en la pareja, muchos matrimonios caen en el gran error de buscar descendencia para intentar solventar esa crisis. Este es el primer factor a evitar. Otro error que se debe esquivar es “aguantar” por los más pequeños, ya que, de una forma u otra,  van a ser conscientes de esa problemática. Es muy probable que el propio proceso de separación no sea lo que más estrese a los pequeños, sino el conjunto de desavenencias y problemas familiares que se generan antes de la separación.

Los problemas en la pareja que derivan en separación, forman parte de los sucesos vitales más estresantes para los pequeños de la casa.

Es importante que entendamos que los mayores perjudicados en la falta de entendimiento con nuestra pareja son nuestros hijos. Debemos estar atentos a su comportamiento y a los cambios que pudieran darse.

Cada manifestación, la intensidad de la misma,… será diferente según la edad de cada menor y esta se verá acrecentada, cuanto mayor sea el enfado de los progenitores ante la misma. Algunas de las manifestaciones más importantes son las que a continuación se detallan:

-. Respuestas de ansiedad, angustia en el conflicto y durante el proceso de separación. Aumentan los miedos y la necesidad de atención por parte de los progenitores.

-. Es probable que aumenten los lloros. Debemos favorecer esa expresión de dolor porque llevar a cabo esa conducta les tranquiliza.

-. Suelen sufrir sentimientos de tristeza, incomprensión, soledad, miedo al abandono, a que “papá o mamá no me quieran”,…

-. Muchos no llegan a entender lo que ocurre y entran en estado de Shock. No comprenden por qué papá y mamá, que han estado siempre juntos, dejen de hacerlo. Aún entienden menos el hecho de ver a papá o a mamá con otra pareja,… Todo esto se suele manifestar con rabietas, insistencias, momentos de rebeldía,… ante la ausencia de uno de los progenitores,…

-. Muestran infelicidad ante el hecho de que sus padres no estén juntos.

-. Todo esto suele ir acompañado de problemas de sueño, alimentación, control de esfínteres (Encopresis), bajo rendimiento escolar, desordenes en el comportamiento,…

Es necesario que dentro del proceso de separación se fomente el buen clima, la tranquilidad, la continuidad de la relación entre ambos progenitores (en la medida de lo posible),… Así,  estaremos creando una buena adaptación del menor, favoreciendo su estabilidad y tranquilidad.

Aún así debemos tener presente que los pequeños que han pasado por un conflicto como este que nos ocupa, suelen iniciar su mejoría a partir de los dos años tras la ruptura. Es a partir de esa fecha cuando los efectos psicológicos anteriormente citados comienzan a remitir.

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