El ganglio centinela

Los tumores de cérvix y de vulva, pueden ser diagnosticados y tratados de forma más eficaz gracias al ganglio centinela.

Así lo constata al menos un estudio realizado por la Clínica Universidad de Navarra, que aplica una técnica de localización del ganglio centinela, utilizada en pocos hospitales españoles.

centinelaEn melanoma y en cáncer de mama, la técnica del ganglio centinela que se aplica hace más de una década, ha conseguido una clara disminución de los efectos secundarios y molestias derivadas de la cirugía, al tiempo que ha mantenido la supervivencia global.

Los buenos resultados obtenidos en estos tumores, han permitido extrapolar este procedimiento al diagnostico de otros tumores ginecológicos, como el cáncer de vulva, endometrio y cérvix.

En esta línea se dirigen los estudios en pacientes que se realizan en la Clínica Universidad de Navarra.

Se denomina ganglio centinela, al primer ganglio que recibe el drenaje linfático de una determinada parte del organismo donde se aloja un tumor.

Las células tumorales dado su crecimiento desordenado, tienden a desprenderse con facilidad, vertiendo en los vasos linfáticos, de esta forma llegan hasta este primer ganglio, donde permanecen alojadas, el ganglio centinela se detecta así:

  • El día anterior a la operación quirúrgica, se realiza una linfogammagrafía al paciente, una técnica de imagen no invasiva, que permite mediante la inyección de un radiofármaco en la zona próxima al tumor, obtener la localización de los ganglios linfáticos.

Primero tenemos el radiofármaco, mediante la unión de una sustancia, que por el tamaño de sus partículas queda retenido en el ganglio, aun isotopo radiactivo que es el tecnecio 99, que nos permite obtener imágenes de esos ganglios.

Después se inyecta el radiofármaco, en la proximidad del tumor y pasamos a la paciente a la gamma cámara, para obtener imágenes, lo que se conoce como linfografía.

Así podemos conocer, no solo si hay vías de drenaje distintas, sino también donde se localizan esos ganglios linfáticos que son los centinelas.

La inyección del radiofármaco nos permite además, una vez en quirófano localizar los ganglios linfáticos, mediante una sonda de detección gamma, que detecta esa radiación que emite el isotopo radiactivo, que queda retenido en el ganglio centinela.

Este “pitido”, guía al especialista hasta el propio ganglio centinela, en el quirófano se inyecta en el tumor una sustancia colorante azul de metileno, que migra hasta el ganglio centinela tiñéndolo de azul, de este modo el cirujano localiza el primer ganglio linfático de forma visual, que se extirpa y se analiza después.

En definitiva, el estudio del ganglio centinela permite llevar a cabo un tratamiento más racional y personalizado, en cada paciente, evitando terapias excesivas y disminuyendo por tanto los efectos adversos del tratamiento del cáncer ginecológico.

Por este motivo, tanto en ginecología oncológica como en cáncer de mama, debemos cambiar el lema de lo máximo tolerable por lo mínimo eficaz.

La detección y biopsia del ganglio centinela suponen dar un paso más en la lucha contra el cáncer.

Fuente: Doctor Manuel García Manero, Especialista en Ginecología y Obstetricia y Doctora Macarena Rodríguez Especialista en Medicina Nuclear, ambos de la Clínica Universidad de Navarra

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