Envejecimiento: factores genéticos y ambientales

¿Por qué algunas personas parecen tener veintitantos cuando en realidad están más cerca de los cuarenta?

¿Qué puedes hacer para ralentizar el proceso de envejecimiento y cómo reducir las señales de edad ya existentes?

EnvejecimientoLa piel se renueva constantemente mudando las células exteriores viejas o dañadas de la epidermis y reemplazándolas por células más jóvenes.

Este proceso mantiene el aspecto fresco y revitalizado de la piel. La capa inferior de la piel o dermis, contiene colágeno y fibras de elastina que también confieren a la piel estructura, apoyo y elasticidad.

Aunque muchos factores contribuyen a las distintas velocidades a las que envejecemos, una de las principales razones por las que sucede de modo tan distinto, radica en los factores genéticos.

Del mismo modo que los genes de nuestros padres determinan nuestro color de ojos y pelo, también controlan cómo envejecemos. Los genes rigen varios procesos naturales que provocan el envejecimiento de la piel.

Profundicemos en alguno de estos factores:

A partir de los veinticinco años, el proceso de renovación celular de la piel se ralentiza y la piel se vuelve más delgada y propensa a los daños por elementos externos como el sol, un clima riguroso y la contaminación, que provocan una textura de la piel áspera o irregular.

Además el colágeno y las fibras de elastina dentro de la dermis, empiezan a fragmentarse y a disminuir, de modo que aparecen arrugas y líneas finas y la piel empieza a decaer.

Por último, los lípidos o grasa natural, que protegen la superficie de la piel contra la pérdida de agua, se descomponen en respuesta a los cambios en los niveles hormonales. En consecuencia la barrera de humedad natural de la piel, tiene filtraciones y permite que se pierda el agua, por este motivo la piel puede volverse más seca con la edad.

Los factores medioambientales pueden acelerar el proceso normal de envejecimiento, una exposición al sol repetida o de larga duración es la causa fundamental de envejecimiento prematuro.

La luz ultravioleta del sol provoca que los melanocitos produzcan demasiado pigmento o color, que deriva en la formación de pecas y manchas de edad. Los años de la luz solar también aceleran la fragmentación del colágeno y la elastina en la dermis, por este motivo aquellas personas que pasan un tiempo significativo en el exterior sin una protección adecuada, suelen experimentar arrugas y líneas más profundas y una mayor laxitud de la piel. Y lo que es aún más grave, la luz ultravioleta puede dañar el ADN de las células cutáneas y de los melanocitos, lo que puede desembocar en formas distintas de cáncer de piel.

Envejecimiento2Además del significativo papel que desempeñan en el envejecimiento de la piel los factores medioambientales, como el clima, la contaminación del aire y el humo de los cigarrillos, también contribuyen factores mecánicos.

Entre ellos se cuentan la gravedad y los movimientos musculares repetitivos. Por este motivo aquella personas que tienen rostros muy expresivos, tienden a tener muchas líneas alrededor de los ojos y en la frente.

Una buena rutina del cuidado de la piel y evitar una exposición sustancial al sol, ayudan a que la piel tenga un buen aspecto tanto a los veinte como a los treinta y tantos.

El uso diario de una crema hidratante con protección solar y de exfoliantes, también ayuda a mantener una piel radiante.

Las señales de envejecimiento son cada vez más aparentes a partir de los cuarenta y los cincuenta. Aunque la piel aún puede tener un aspecto saludable, los efectos a la exposición al sol de larga duración, las expresiones faciales repetitivas y el proceso normal de envejecimiento, empiezan a acumularse. Las líneas finas alrededor de los ojos y la boca, se hacen más profundas y pueden empezar a aparecer líneas en la frente y líneas glabelares.

Las manchas de edad y otras irregularidades en la pigmentación, suelen iniciarse en áreas expuestas al sol.

Tratamientos no quirúrgicos como los rellenos de ácido hialurónico, pueden ayudar a reducir la aparición de arrugas y líneas faciales. Además los peelings químicos, el tratamiento de luz intensa por pulsaciones y la renovación cutánea por laser, pueden ayudar a mejorar el tono y textura de piel y aumentar la producción de colágeno.

Antes de tomar la decisión de realizar un tratamiento médico, se debe consultar con un profesional de medicina estética, para recibir consejo cualificado sobre la mejor opción disponible.

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