La honestidad

¿Por qué aparentamos lo que no somos y por qué no actuamos como pensamos?

Según el Dalai Lama, sigue las tres R:

  • Respeto a ti mismo.
  • Respeto a los demás.
  • Responsabilidad en todas tus acciones.

Esto significa vivir en congruencia con lo que uno piensa, con lo que uno siente y con lo que uno hace o deja de hacer.

la honestidadEste valor de la coherencia, en principio todos y todas estaremos de acuerdo que es un valor importantísimo, es un valor que deriva en la honestidad y en la confianza que los demás depositan en nosotros.

Sin embargo en la práctica, es uno de los valores más difíciles de observar. Si  te digo “observa tu comportamiento a veces” y    te pregunto:   “dime si en muchas ocasiones no actúas de una forma contraria a la que piensas o a la que sientes”

Espero que hayas encontrado situaciones en las que efectivamente ésto te ocurre, mi siguiente pregunta es “piensa por qué te ocurre?, ¿Por qué te comportas así?”. Pues una de las razones fundamentales es el miedo.

Los seres humanos en ocasiones tenemos mucho miedo, tenemos miedo a la evaluación de los demás, tenemos miedo de pensar que los demás, si damos nuestra opinión o actuamos de acuerdo a nuestras creencias, puedan alejarse de nosotros o bien puedan criticarnos.Y por eso a veces ajustamos nuestro comportamiento a lo que pensamos que los demás esperan de nosotros.

Por otra parte, el llevar una congruencia y una coherencia entre lo que pensamos, lo que sentimos y en nuestro comportamiento, no nos tiene en absoluto que llevar a la inflexibilidad. Yo no te propongo que me digas que actúas siempre de una manera determinada, porque tú eres así. Desde luego, la coherencia en ningún caso, nos tiene que llevar a la inflexibilidad y a ser rígidos.

Todo lo contrario, en ocasiones podemos ceder, podemos negociar, podemos adaptarnos a las circunstancias. Éso es absolutamente maravilloso. Pero recuerda que coherente significa que de alguna forma tus actos, delaten tus pensamientos y delaten tus emociones. Para ello  es importante, primero que trabajes tu autoestima y que seas valiente para mostrarte como eres, con autenticidad. Y por otra parte, que dejes de preocuparte tanto por la evaluación de los demás.

Todo ésto, me diréis: “los consejos son enanos, pero los actos son gigantes”. Tenemos que aplicárnoslo todos.

Fuente: Miren Larrazabal Murillo, Psicóloga Clínica y Sexóloga del Instituto Kaplan

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