Técnica del Ganglio Centinela en los tumores de cérvix y de vulva

Los tumores de cérvix y de vulva pueden ser diagnosticados y tratados de forma más eficaz gracias al ganglio centinela

Doctores Macarena y Manuel GarcíaAsí lo constata al menos, un estudio realizado por la Clínica Universidad de Navarra, que aplica una técnica de localización del ganglio centinela utilizado en pocos hospitales españoles.

La técnica del ganglio centinela, que se aplica en melanoma y en cáncer de mama desde hace una década, ha conseguido una clara disminución de los efectos secundarios y molestias derivadas de la cirugía, al tiempo que ha mantenido la supervivencia global. Los buenos resultados obtenidos en estos tumores, han permitido extrapolar este procedimiento al diagnóstico de otros tumores ginecológicos, como el cáncer de vulva, endometrio y cérvix. En esta líneas se dirigen los estudios en pacientes que actualmente se analizan en la CUN.

Se denomina ganglio centinela al primer ganglio que recibe el drenaje linfático de una determina parte del organismo donde se aloja un tumor. Las células tumorales, dado su crecimiento desordenado, tienden a desprenderse con facilidad, vertiendo en los vasos linfáticos. De esta forma llegan hasta este primer ganglio, donde permanecen alojadas.

¿Cómo se detecta el ganglio centinela?

El día anterior a la operación quirúrgica se realiza una linfogammagrafía al paciente. Una técnica de imagen no invasiva que permite, mediante la inyección de un radiofármaco en la zona próxima al tumor, obtener la localización de los ganglio linfáticos.

Se inyecta el radiofármaco en la proximidad del tumor y se pasa a la paciente a la gammacámara para obtener imágenes que es lo que se conoce como linfografía. Así podemos conocer, no sólo si hay vías de drenaje distintas, sino también dónde se localizan esos ganglios linfáticos que son los centinelas.

La inyección del radiofármaco nos permite además, una vez en quirófano, localizar los ganglios linfáticos mediante una sonda de detección gamma que detecta esa radiación que emite el isótopo radiactivo que queda retenido en el ganglio centinela.

Un pitido guía al especialista hasta el propio ganglio centinela. En el quirófano se inyecta en el tumor una sustancia colorante, azul de metileno, que emigra hasta el ganglio centinela tiñéndolo de azul; de este modo el cirujano localiza el primer ganglio linfático de forma visual, que se extirpa y se analiza después.

En definitiva, el estudio del ganglio centinela permite llevar a cabo un tratamiento más racional y personalizado en cada paciente, evitando terapias excesivas y disminuyendo por tanto, los efectos adversos del tratamiento del cáncer ginecológico.

Por este motivo, tanto en ginecología oncológica, como en cáncer de mama, debemos cambiar el lema de lo máximo tolerable por lo mínimo eficaz.

La detección y biopsia del ganglio centinela suponen dar un paso más en la lucha contra el cáncer.

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