Terapia familiar: el matrimonio

El matrimonio sigue siendo la base fundamental de la familia y lo tiene que seguir siendo. Cuando nosotros vemos un problema conyugal, lo que detectamos es que esos cónyuges se llevan mal entre ellos y se vuelven mejores padres durante un tiempo. Yo considero que antes de ser buen padre, necesitas ser buen esposo. Un buen esposo tiene muchos más números para ser un buen padre que no un mal esposo o una mala esposa.

relacion toxicaCuando los matrimonios se van a casar, les podemos decir lo siguiente:

Tener muy claro a lo que van. Ahí hay que hacer una campaña de prevención, porque hoy día la sociedad, la inmadurez de la sociedad, la velocidad en la que vivimos, la dificultad a la hora de pensar las cosas, de madurar las cosas, las dificultades que tienen los jóvenes hoy en día para asumir la responsabilidad y el compromiso. Todo eso hace que cuando ellos se casan, necesitan tenerlo todo a mano, necesitan todo unido, necesitan tenerlo todo inmediato. Estamos en la sociedad de la inmediatez. Nosotros ahora podemos hablar tranquilamente por teléfono con quien queramos, en todo el mundo; nosotros podemos coger por ordenador de una forma inmediata los vuelos para irnos a donde sea… En el matrimonio esa inmediatez hay que dejarla madurar, hay que dejarla esperar. La pareja casada debe cuajar esa relación entre ellos, debe  aprender a estar juntos, a ser una unidad.

Nosotros detectamos muchísimos matrimonios con menos de cinco o diez años de matrimonio, una falta de unidad, de sentirse uno. Y muchos trasladan a su matrimonio ese individualismo que llevan de su etapa previa.

Por tanto, yo les diría formación, saber a lo que van y adquirir esa madurez de compromiso, de responsabilidad, durante los primeros años de matrimonio con calma, con paciencia, sabiendo que tienen una cosa muy bonita entre manos, sabiendo que es una cosa que tiene que ir creciendo y sabiendo que es una cosa que en la inmediatez no va a surtir efecto. Es decir, el matrimonio necesita dejarse evolucionar, necesita dejarse cuajar, el matrimonio necesita madurar.

Indudablemente la relación entre salud, ya sea mental o salud orgánica y familia es absolutamente verdadera.

¿Por qué?

Porque siempre que existe una alteración orgánica en algún miembro de la familia o del matrimonio, indudablemente eso afecta al colectivo. Está estudiado desde todos los puntos de vista, desde las terapias narrativas, desde las terapias sistémicas, cognitiva conductuales, etc.

La persona por naturaleza es un ser sociable, por tanto necesita vivir en sociedad y la repercusión que a uno le acarrea un problema de salud, evidentemente afecta al conjunto de la familia, al conjunto del matrimonio. Por este motivo nosotros y desde nuestra práctica habitual, vemos cómo hay una afectación fundamentalmente primero a nivel conyugal y posteriormente familiar,  cuando hay una enfermedad médica o psiquiátrica en uno de los miembros de la familia.

El hecho de que haya una organización que se dedique a conectar la sociedad con la familia y con la salud es fundamental hoy día. Parece que hoy día la gente, la sociedad, vaya por un lado y la familia que parece que cada vez se va rompiendo, se va disgregando, vaya por otro y que la salud vaya por otro.

Yo creo que las tres cuestiones deben estar integradas, por tanto todos aquellos acontecimientos, todos aquellos congresos, participaciones que aúnen esas tres cuestiones es fundamental.

Desde hace unos años se ha visto un fenómeno que es paradójico o no tanto, que es que han aumentado mucho las demandas de psiquiatría infantojuvenil y en esos mismos años, se ha aumentado también el número de separaciones y divorcios.

atencion1¿Existe alguna relación?

No lo sabemos, estamos desarrollando una investigación para tratar de discernir cómo son la estructura, la dinámica y el funcionamiento de las familias de los niños que acuden a psiquiatría.

En principio,  también se sabe que las enfermedades de psiquiatría infantil que mayores problemas dan a la familia y al sistema y funcionamiento familiar, son las que más se diagnostican, que son aquellas derivadas de los trastornos del comportamiento, trastornos asociados a la dificultad del manejo del comportamiento tanto en la escuela como en la familia. Por tanto sí que hay una relación evidente.

¿Por qué se produce esa relación?

Hay autores que afirman que el aumento de la oferta, aumenta la demanda. Pero por otro lado también se está viendo que hoy día la sociedad, la familia, se está disgregando. Cada vez hay mayor número de matrimonios que se separan, por tanto hay mayor número de niños afectados por separaciones o divorcio de sus padres. Eso significa que un niño que nace en un ambiente, en una familia desestructurada, en una familia en la que la madre o el padre no conviven, tiene una mayor probabilidad de padecer algunas situaciones disfuncionales. No significa que las vaya a padecer, pero sí que tiene más probabilidades que otros para poderlas padecer, entre ellas los trastornos del comportamiento, que son los que más se diagnostican en las unidades de psiquiatría infantojuvenil y son las que mayores problemas conyugales y familiares producen.

Fuente: Doctor Adrián Cano, Especialista del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universidad de Navarra

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