Tratamiento de la hiperhidrosis y el rubor facial

El rubor facial y la hiperhidrosis, son dos procesos muy frecuentes y ambos producen en ocasiones condicionantes importantes en la vida y en la calidad de los pacientes.

En la Clínica Universidad de Navarra estos dos procesos, dentro de la Unidad de hiperhidrosis y rubor facial, los tratamos y los abordamos de forma integral, junto con la Unidad del dolor y los Departamentos de psiquiatría y dermatología.

El rubor facial, básicamente los pacientes lo que refieren es un enrojecimiento brusco, que suele abarcar:

  • Cuero cabellludo
  • Cara
  • Muchas veces extendiéndose al cuello y parte anterior del tronco

hiperhidrosisEn situaciones donde tienen un estrés importante o situaciones en las que les condiciona su actividad normal.

La hiperhidrosis a su vez, puede ser debida a otras múltiples causas, muchas veces localizada en zonas muy circunscritas anatómicas, en polo cefálico, en manos o pies o axilas.

O el paciente refiere incluso una sudoración generalizada en toda la superficie corporal.

En este segundo caso, en la hiperhidrosis, habrá que descartar muchas veces otros problemas, neurológicos o metabólicos, que son la causa de que el paciente en ocasiones presente ese aumento de sudoración.

Sin embargo en la mayoría de los casos, la hiperhidrosis, sobre todo de esta forma que comentaba, localizada en zonas anatómicas circunscritas, al igual que el rubor facial, obedece a situaciones tensionales, situaciones en las que el paciente tiene cierta incomodidad social y que son causa de que presente ese aumento de sudoración.

En relación al rubor facial, cuando éste se acompaña de aumento de sudoración, se suele tratar con radiofrecuencia.

Así es como en la Unidad lo referimos, mientras que solamente el rubor facial cuando se presenta sin aumento de la sudoración, los pacientes se benefician mucho de tratamientos farmacológicos, que frenan ese aumento de la sudoración o del enrojecimiento.

Cuando la hiperhidrosis en cambio, solo se presenta en algunas zonas anatómicas, la infiltración con toxina botulínica, ofrece unos resultados muy buenos.

Cuando el aumento de la sudoración es, o bien en manos, o bien en pies, solemos recomendar tratamiento con radiofrecuencia.

Mientras que si ésta falla o no es todo lo eficaz o no cubre todas las expectativas del paciente en las manos, como segundo escalón, solemos recomendar la cirugía.

Fuente: Doctor Agustín España Director del Departamento de Dermatología de la Clínica Universidad de Navarra

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