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Como tratar adecuadamente con nuestros hijos, la sexualidad durante la adolescencia

La adolescencia es una etapa en la que la comunicación entre padres e hijos suele resultar algo complicada. Sin embargo, es cuando más necesitan comprender y que les comprendan.

Para los padres, la sexualidad de sus hijos es uno de los temas más complicados de tratar.

Muchos padres no saben cómo enfocar/afrontar los temas de sexualidad con sus hijos; por eso, en ocasiones, se convierte en un tema tabú.

Son muchos los padres que no saben cómo tratar la sexualidad en la adolescencia, pero no hablar sobre este tema es contraproducente para ellos, y no es la solución. 

La falta de comunicación puede generar que, el día de mañana, sean personas inseguras o que cometan graves errores que les acompañen el resto de sus vidas.

El periodo de la adolescencia es muy diferente en cada menor. Los padres tenemos que estar atentos a cuando nuestros hijos comienzan a tener inquietudes hacia temas sexuales.

A partir de los 12 años es posible que las preguntas, los temores y las ansiedades comiencen a surgir. Entonces es cuando hay que resolver todas y cada una de las dudas, así como adelantarse a futuros problemas, ya que si no lo hacemos, todo lo que sabrán sobre la sexualidad y el sexo será lo que hablen con sus amigos o vean en las internet. Y esto no es lo más adecuado ni lo más exacto.

El trabajo en la educación sexual realmente comienza mucho antes. Durante la niñez, hay que explicarles conceptos básicos sobre las diferencias físicas entre niños y niñas. Es mejor que lo hagamos nosotros a que lo descubran por sí mismos. Ya desde ese momento hay que enseñarles a respetar su cuerpo.

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Cuando llegan a la adolescencia, se debe incidir en los aspectos biológicos y explicar con naturalidad todos los aspectos sexuales.

Hay que hacerles entender que las relaciones sexuales envuelven emociones profundas, que hay que ser muy selectivos y también responsables. 

No hay que esperar al último momento para explicarles las cosas.

Desde el primer momento, hay que hacerles entender que el sexo es otra más de las facultades del ser humano y qué tienen que hacer para que ésto sea una fuente de placer, compartida y consentida, y no un problema.

Es vital evitar plantear el sexo de manera negativa.

Si solo les explicamos que hay que estar muy seguros de con quién tener relaciones íntimas, que pueden contraer enfermedades de transmisión sexual, que puede haber un embarazo no deseado… lo estaremos planteando mal.

Cuando se habla con los hijos del sexo, hay que hacerles ver que, si se hacen bien las cosas, no hay que temer nada; y que puede ser muy placentero tanto física como emocionalmente: es una necesidad sentirse queridos y gustar.

Hacerlo de esta manera los hará más receptivos y evitará las respuestas cortantes que acompañan a esa etapa de la vida, así como una visión distorsionada del sexo como la que llega por medio de la televisión o Internet.

Y por supuesto, hay que escucharles, tener paciencia y no presionarles, evitando generar de ese modo un monólogo.

Su opinión es muy importante.

Hay que hacerles llegar a conclusiones acertadas por medio de preguntas y conversaciones fluidas, en un entorno tranquilo y agradable.

Solo si sabemos qué saben y qué piensan, les daremos la mejor guía.