Enfermedades y su tratamiento

Tipos de enfermedades y patologías más comunes y su tratamiento✅ .

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¿Hipocondría o imaginación?

La hipocondría es un trastorno de ansiedad. Las personas hipocondríacas están constantemente preocupadas por su salud y se observan cualquier señal o cambio en su cuerpo que les confirme una enfermedad grave. Se convencen de que están enfermas. Viven en constante estado de alerta. Cuando finalmente van al médico, se quedan tranquilos por un tiempo, pero esa sensación pasa pronto y vuelve la preocupación.

La principal característica de la hipocondría es la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal u otro signo que aparezca en el cuerpo.

Puede ocurrir, por ejemplo, con lunares, pequeñas heridas, toses, incluso latidos del corazón. Aunque el médico le asegure que no tiene nada, el hipocondríaco solamente se queda tranquilo un rato, pero su preocupación vuelve de nuevo.

El enfermo imaginario se le puede llamar al que “nos parece» que sufre sin tener enfermedad. Pero la realidad es muy distinta, ya que sólo es imaginaria para quienes le rodean, porque él bien que se sabe y se siente enfermo. Y esa consciencia anómala de enfermedad es lo realmente enfermizo.

Cómo detectar que se padece hipocondría

Algunos de los síntomas que pueden alertarle de que está sufriendo este problema psicológico serían:

  • Vive constantemente con el miedo a sufrir y pasarlo mal por culpa de una enfermedad.
  • Tiene constante miedo a morir por una patología.
  • Necesita acudir muy a menudo a médicos, realizar frecuentes pruebas, para descartar que padece enfermedad alguna.
  • Al mismo tiempo, le da miedo ir a cualquier profesional de la salud por si realmente le encuentran una patología grave.
  • Constantemente mira las señales de su cuerpo. En cuanto percibe alguna variación, no puede dejar de pensar en la idea de que puede ser algo grave.
  • Cuando encuentra algo diferente en su cuerpo, rápidamente se asusta y aumenta la ansiedad.
  • No deja de leer y buscar en internet artículos relacionados con posibles enfermedades.
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Entre el 4-6% de los pacientes que acude a consultar en los centros médicos son hipocondríacos, sin diferencia entre hombres o mujeres.

Orígenes de esta enfermedad

Son numerosos los personajes históricos a los que se ha atribuido padecer hipocondría (Kant, Charles Darwin, Marcel Proust, Adolf Hitler…).

Charles Darwin vivía angustiado por su salud. Sufría a menudo palpitaciones, molestias gástricas, dolor de cabeza, cansancio, falta de energía,… sin que se encontrara causa médica que justificara tales dolencias. Comentaba a menudo que, gracias a su «mala salud», que le había alejado de distracciones sociales, había podido dedicar su vida totalmente a desarrollar su conocida Teoría de la Evolución.

Marcel Proust era hipersensible a los ruidos, por lo que hizo recubrir las paredes de su casa de corcho.

La interpretación catastrófica de los signos corporales es el mecanismo por el que se dispara la hipocondría. ¿Por qué se dispara ese mecanismo? Es difícil de determinar.

Existen diversas teorías para explicar el origen de este trastorno psicológico. Las más aceptadas son las de base cognitivo-conductual, según las cuales, serían personas con una mayor sensibilidad para detectar señales corporales y una escasa tolerancia al malestar, es decir, amplifican sensaciones somáticas y las toleran peor.

Al mismo tiempo, presentan una disociación entre mecanismos racionales y emocionales. En cualquier caso, lo importante no es el porqué, sino cómo solucionarlo.

¿Existe algún tratamiento eficaz?

Es una de las enfermedades más duras de llevar, ofreciendo una enorme dificultad para su tratamiento y curación.

Cada persona es única y su malestar es específico e único.

Una vez realizada una adecuada evaluación médica de la sintomatología del paciente, y una vez descartado de forma razonable el origen físico de la misma, es prioritario establecer una alianza con el paciente que debe incluir una doble perspectiva.

Por un lado, el paciente se debe sentir atendido y comprendido. El paciente no se «imagina» los síntomas ni su sufrimiento. Son reales, los padece.

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El paciente hipocondríaco suele ser tratado en la vida social y familiar con cierto desprecio, en razón de sus muy reiteradas demandas y del liviano concepto que del padecimiento suele tenerse.

Que no se encuentren causas físicas que lo expliquen no justifica actitudes de «usted no tiene nada», pues la incomprensión de médicos y familiares no hace más que agravar el sufrimiento del paciente.

Por otro lado, debemos acordar con el paciente, que el origen de su malestar no deriva de una enfermedad física, sino de un trastorno psicológico y que en su abordaje se deberán centrar todos los esfuerzos.

El papel de los familiares es crucial. Los fármacos pueden ayudar en ocasiones, sobre todo, en el control de la ansiedad, depresión o conductas obsesivas concomitantes.

Se utilizan diferentes técnicas de intervención, incluidas las de relajación, activación física y rehabilitación, cognitivo-conductuales (evitar acudir a médicos y urgencias, tolerar sensaciones, manejar el miedo a la enfermedad…), etc.

En definitiva, la hipocondría requiere tratamiento farmacológico, junto a psicoterapia específica.

¿Cómo puedo ayudar a un familiar que padece hipocondría?

No es fácil convivir al lado de una persona a la vemos sufrir sin motivo aparente y que se obsesiona por cualquier signo en el cuerpo que le puede hacer interpretar rápidamente que puede ser signo de una grave enfermedad.

  • Animad y acompañadle a pedir ayuda psicológica.
  • Evitad hablar continuamente del tema y de aportarle información tranquilizadora, puesto que esto le calma en un primer momento, pero después toda esa información acaba siendo el motor para seguir dándole vueltas al tema y seguir padeciendo.
  • Apoyadle para ir a ver a un médico. Explicadle lo peligroso de hacer un peregrinaje de distintas visitas por diferentes especialistas.
  • Intentad no responderle a sus dudas. Es fundamental que se evite responder a sus preguntas, puesto que vosotros al no ser médicos no podéis darle una respuesta correcta.