Enfermedades y su tratamiento

Tipos de enfermedades y patologías más comunes y su tratamiento✅ .

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Talones agrietados

La piel de los pies es diferente a la del resto del cuerpo. Tiene un mayor número de células adiposas, lo que significa un mayor espesor para amortiguar el continuo roce al caminar, llegando a ser hasta cincuenta veces más gruesa que la de la zona de la mejilla de la cara. Además, es pobre en sustancias grasas (lípidos) , dos aspectos que hacen favorable la sequedad en esta parte del cuerpo.

Los talones agrietados surgen por una alteración de la dermis que se produce cuando la piel de los pies está tan seca y, por ende, tan dura, que se empieza a desgarrar o fracturar de manera perpendicular. Debido a esta falta de hidratación, continuidad y elasticidad en la piel, aparecen estas grietas que pueden venir acompañadas de dolor y, en ocasiones, pueden incluso sangrar. La principal causa es la deshidratación de la piel, por eso debemos prestar atención, no sólo a la adecuada hidratación y a la utilización de cremas hidratantes y nutritivas, sino también a otras causas que produzcan deshidratación en la piel, por ejemplo, algunas enfermedades y tratamientos médicos.

Los factores externos como la climatología o el tipo de calzado, así como caminar descalzo, también pueden aumentar la sequedad en los talones y producir molestas y antiestéticas grietas y durezas en los pies.

Factores y causas que influyen en la piel de nuestros pies

La piel seca la podemos encontrar en cualquier parte de nuestro cuerpo, pero la piel del pie está más expuesta a sufrir sequedad debido a múltiples factores, como pueden ser:

  • Las enfermedades metabólicas, como la diabetes, pueden afectar al estado de la piel ya que disminuyen la humedad y provocan la deshidratación. Esto sucede igual con pacientes que sufren problemas circulatorios.
  • Tratamientos como la diálisis, la quimioterapia o la radioterapia.
  • El tipo de calzado : La piel se seca más en las zonas del pie que soportan más presión, normalmente los talones, es por eso que, el calzado también influye. El tipo de suela, su amortiguación o el utilizar con frecuencia sandalias descubiertas por el talón puede aumentar la sequedad en la piel.
  • Andar descalzo y estar por encima de nuestro peso corporal. La irrigación sanguínea es más deficiente en las zonas que tiene que soportar más carga y, por tanto, los nutrientes llegan con más dificultad a las capas superficiales de la piel pudiendo provocar su descamación.
  • Evitar el agua muy caliente y baños de larga duración. No es recomendable para lavarse los pies utilizar agua muy caliente puesto que puede ayudar a eliminar la hidratación natural de la piel, igual que darse baños de larga duración. Lo recomendable son los baños que no exceden los 10 minutos para así no afectar a los lípidos naturales.
  • Ducharse después de la piscina o la playa. Los baños en la playa o en la piscina, tan naturales en verano, resecan la piel del cuerpo. Es conveniente darse una ducha después de cada baño para eliminar los restos de sal o cloro y, al llegar a casa, debemos utilizar siempre esponjas suaves y jabones neutros, ya que son los menos agresivos.
  • Utilizar jabones y cremas con principios activos naturales.
  • Proteger los pies del sol : La piel de los pies está durante todo el invierno protegida por el calzado cerrado pero, en verano, sufre más por la exposición a los rayos solares y la radiación ultravioleta lo que provoca pérdida de hidratación.
  • Fumar daña la piel. La reseca y provoca falta de nutrientes y oxígeno.
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