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¿Timidez o fobia social?

La persona tímida se caracteriza especialmente por la inhibición social y las ganas de pasar desapercibida.

La gran diferencia entre las personas tímidas y aquellas que presentan el trastorno de timidez que se conoce como fobia social, es que a estas últimas les encantaría poder no inhibirse y relacionarse de forma satisfactoria a nivel social.

Sin embargo, los tímidos no tienen por qué desear necesariamente relacionarse con otras personas. En cualquier caso, existe una gran relación entre fobia social y timidez.

Las principales características de las personas tímidas son:

  • Muestran tendencia a la introversión (se suelen encerrar en sí mismas).
  • Les cuesta expresar sus sentimientos.
  • Muestran elevados niveles de ansiedad en situaciones sociales, por lo que si pueden, las evitan o las soportan con mucho malestar.
  • Prefieren pasar desapercibidos, ya que no les gusta ser el centro de atención.
  • Tienden a ruborizarse fácilmente.
  • No expresan abiertamente su opinión, por lo que, algunas personas tímidas actúan de forma agresivo-pasivo (se enfrentan de espaldas).
  • Frecuentemente están pendiente del “qué dirán”.
  • No les gusta sentirse observados, ya que habitualmente se sienten juzgados. 

¿Nacemos tímidos o nos volvemos tímidos?

Hay diferentes opiniones acerca de si rasgos de personalidad, como la timidez, nos acompañan desde que nacemos o, por el contrario, los adquirimos a lo largo de nuestra vida.

Al parecer, para explicar la timidez, al igual que otros rasgos de personalidad, hay que acudir a un modelo de interacción entre la parte genética (de nacimiento) y la parte adquirida (la experiencia).

En este sentido, no cabe duda que, como parte de nuestro carácter, la timidez es un rasgo que pueden presentar los niños desde etapas tempranas de su infancia.

Sin embargo, cómo actúe el entorno ante las manifestaciones de timidez de una persona, así como los aprendizajes posteriores, pueden modular dicho rasgo incluso hasta reducirlo a su expresión mínima.

Por ejemplo: si una persona tímida recibe castigos por parte de su entorno, -no le prestan casi atención, no escuchan su opinión, se esconde detrás de su madre si le regañan-; y refuerzos cuando lleva a cabo una conducta social carente de rasgos tímidos -la gente le escucha, se ríen con él, un niño al que sus padres aluden a su carácter agradable, etcétera-, será muy probable que el rasgo de timidez acabe reduciéndose a su mínima expresión.

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Por el contrario, si una persona que no presenta este rasgo inicialmente obtiene consecuencias desagradables cada vez que es sociable, extrovertido, etcétera, puede acabar mostrando una conducta tímida por aprendizaje.

Por lo tanto, parece ser que lo aprendido (nuestras experiencias) tiene mucho que decir en si seremos o no unas personas tímidas. Incluso para aquellos que afirman que de padres tímidos nacen hijos tímidos, las teorías más conductistas basadas en el aprendizaje aluden al aprendizaje por observación para explicar este hecho. Según estas teorías, los padres actuarían como modelos que sus hijos observan e imitan, confirmando el ya conocido dicho “de tal palo, tal astilla”.

La timidez en la infancia es un fenómeno al que se presta muy poca atención científica y profesional. Sin embargo, las investigaciones actuales evidencian que la timidez en estas edades, es en sí misma un problema que causa malestar y sufrimiento al propio niño o niña y puede constituir una seria dificultad para su desarrollo socio-personal, llegando a ser factor de riesgo que predice problemas emocionales y de personalidad en la adolescencia y la vida adulta.

Consecuencias de la timidez

La timidez tiene más inconvenientes que ventajas. Entre los problemas y consecuencias que puede causar ser tímido destacan:

  • Excesiva necesidad de aprobación: necesitan ser aprobados por todos aquellos que le rodean para sentirse a gusto.
  • Dependencia emocional de aquellas personas con las que se sienten bien.
  • Mala tolerancia a las críticas. Son muy susceptibles a las mismas, por lo que difícilmente la crítica les ayuda a crecer.
  • Tendencia a la soledad; se sienten solos y en algunos casos realmente lo están.
  • Baja autoestima: sienten que nadie les escucha.
  • Estrecha relación con emociones negativas como la tristeza- depresión, ansiedad, vergüenza, culpa, etcétera.
  • Tienen dificultad para encontrar pareja, ya que se encuentran incómodas en situaciones íntimas con personas que les resultan atractivas.

Cómo superar la timidez

En los casos en los que la timidez tenga importantes consecuencias negativas e interfiera excesivamente en la vida de la persona afectada, puede ser necesario contar con ayuda especializada. La terapia psicológica orientada a superar la timidez comienza con una evaluación previa del sujeto, que tiene por objeto determinar cuáles son las posibles causas de su timidez.

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Posteriormente, se analizarán las variables que mantienen a esa persona en la situación en que se encuentra, y en qué contextos concretos su timidez se torna especialmente complicada o le impide desenvolverse con normalidad.

El tratamiento de la timidez consistirá en entrenar al paciente en la adquisición de estrategias específicas que le permitan hacer frente a dichas situaciones, y le facilitarán el autocontrol del malestar emocional que sufre, a través de técnicas cognitivas como la detección de ideas irracionales, o de técnicas de exposición como el entrenamiento de habilidades sociales.

Frecuentemente el tratamiento se completa con técnicas de relajación para ayudar al paciente a controlar la activación que puede producir la timidez en algunas ocasiones controlando así algunas de sus manifestaciones, como el rubor, cuando esto sea posible.

Trucos para que la timidez no le cause problemas

Si es usted tímido ha de saber que puede aprender a dejar de serlo, o al menos que se note menos. A continuación encontrará algunos consejos para conseguirlo:

  • Recuerde que solo usted sabe lo que está pensando, por lo que deje que una buena conducta hable por usted.
  • Eche la pelota en el tejado ajeno: si en una situación social realmente lo está pasando muy mal, hágaselo saber a la otra persona, de manera que le ayude a que esa situación sea agradable para ambos.
  • Si se ruboriza, no le de demasiada importancia, pues puede ser usted mismo quien esté magnificando esa reacción.
  • Ríase de sus propios errores en vez de avergonzarse por ellos. Intente mostrar siempre una sonrisa, intente que su tono de voz no sea bajo, enfatice cuando hable, haga gestos que apoyen su comunicación verbal, etc…, de la forma más natural posible y sin obsesionarse. Todo ello hará que se sientas más seguro a la hora de relacionarse con los demás.
  • Si hay situaciones en las que su timidez se lo pone difícil, expongase a ellas de forma gradual y progresiva.